viernes, 19 de septiembre de 2008

Saturnalia...

Crimen y Castigo...

-El Crimen...


Hoy Cornelio se va de viaje, he esperado este momento por más de un año. Todo empezó cuando Antonio, un hombre joven, viudo, padre de dos hermosas niñas, se mudó al apartamento contiguo al nuestro. Bueno, creo que debo contar todo desde el principio. Hace unos diez años Cornelio me pidió que fuese su esposa, confieso accedí encantada. Estaba enamorada, era muy joven, apenas unos veinte, era virgen, empezaba a vivir.

Mi familia es gente muy buena, decente, me criaron como corresponde a una señorita de sociedad. Aprendí de los valores familiares y fui educada en los mejores colegios, me prepararon para formar un hogar, ser una madre excelente y esposa fiel. Quizás se pregunten en qué momento esto cambió, lo de ser fiel me refiero, la razón es simple: Hijos!. Sí, los hijos, diez años casada y no he procreado. Una década esperando cada mes que alguien que siempre fue puntual a la cita faltara. Diez años de consumirme por dentro, de ilusiones y anhelos desperdiciados.
Recuerdo los primeros meses del matrimonio, en una ocasión en que di riendas sueltas a las emociones creyéndome futura madre compré todo lo necesario para recibir un hijo. Un especialista me despertó de ese sueño, dijo que no eran más que unos quistes los cuales producían bastante dolor al momento de la intimidad y retrasaron la regla. Prometió que luego de una intervención menor estaría lista para ser madre, pero que va, eso no pasó. Me explicó que a lo mejor la del problema no era yo, sino Cornelio, que hablara con él y así tratar de convencerlo para que se hiciera las pruebas, de ser necesario iniciar un tratamiento y problema resuelto. Pero de eso no voy a abundar mucho, el muy cabrón, a diferencia de mi, lo criaron como a los hombres machos. Amenazó con el divorcio, dijo que era lo suficiente hombre para preñar cien mujeres si fuese el caso. Para demostrar su hombría me dejó un ojo amoratado, luego de una platica tan amena los dos quedamos de acuerdo en que la floja era yo. Pero siento que así no es la vaina, el instinto de mujer me dice que estoy preparada a la espera de un espermatozoide fértil. Estoy cansada de visitar maternidades o ir a "Baby Shower" por cada uno de los partos de mis amigas. Ahora quiero ser yo la agasajada, ver llegar las flores, regalos. Ya imagino a mamá mimando su nieto, a papá buscando algún parecido con antepasados prestigiosos.

Cuando ya mis esperanzas habían muerto aparece Antonio, el hombre perfecto para mi plan. Conquistarlo no va a ser difícil, he notado su mirada cuando nos encontramos en las escaleras, sus labios buscan maliciosamente la comisura de los míos si decido saludarlo con un inocente beso en la mejilla. Su cuerpo se estremece con mi cercanía. Por las noches sale al balcón, fuma y bebe a oscuras, en silencio, yo me hago la que no lo he visto y salgo a tomar aire fresco en prendas íntimas que hace un año Cornelio era el único en gozar de ese privilegio. Hoy sólo debo esperar que Antonio regrese de su trabajo, con alguna excusa tonta penetraré en lo que será la sede de esta traición. Me rendiré en sus brazos y él con todo su vigor logrará en una noche lo que Cornelio no ha podido en años.

II-Semanas después...El Castigo

Esa noche todo ocurrió tal lo esperado. Para estar segura repetí la velada un par de veces más, nunca se sabe, aunque desde la primera vez mi cuerpo experimentó un cambio que en diez años de encuentros cargados de sensualidad (Debo reconocer que Cornelio domina el arte de amar una mujer) no había sentido nunca. Imaginaba los espermatozoides en su debocada carrera donde la meta final es el útero.

Cornelio será un padre orgulloso de su vástago, nunca sabrá la verdad. De ser varón heredará su nombre. Antonio saldrá de mi vida tal como entró, no va a insistir, le teme a la fama de bravo que Cornelio se ha ganado. Las noches a su lado las voy a olvidar y sólo volveré a sus brazos si Cornelio le toma el gusto a la paternidad y decide buscar la parejita.

Luego de hacerme todas las pruebas esperaba nerviosa fuera del consultorio del doctor. Me llamó con mucha insistencia, él mejor que nadie conoce todo lo que he sufrido por convertirme en madre, hoy seré feliz !.

-Señora de Cornelio, por favor pase por aquí- Me dijo la secretaria mientras abría la puerta del despacho del médico.

-Señora, acá tengo sus pruebas las cuales dieron un resultado positivo, pero no se alarme, vamos a repetirlas de nuevo para estar totalmente seguros.-Me dijo el doctor.

-Pero para qué hay que repetirlas?. Esto es realmente lo que había anhelado todos estos años, por fin voy a ser madre, estoy embarazada!.

-Señora de Cornelio, temo que ha habido un error. Usted no está embarazada, usted es HIV positivo.



Rafael Rodríguez Torres
Vi Ho Purgatto Ancora

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